Venta y consumo de drogas en la frontera y en EEUU: las mentiras del discurso de la seguridad nacional.
La llamada guerra contra las drogas, empresa millonaria que emprendió Estados Unidos una vez que la guerra fría contra el comunismo concluyó hace dos décadas, parte de la premisa moral-ideológica de que todas las drogas ilegales son un flagelo mortal tanto para el individuo como para la sociedad; curioso planteamiento para un Estado que antaño prohibió el alcohol por las mismas supuestas razones de salud y que ahora promociona mejor que nadie el alcoholismo, el tabaquismo y la adicción a la cafeína en bebidas gaseosas, además de defender una industria farmacéutica basada en narcóticos destinados a aliviar inmediatamente los síntomas con efectos muy parecidos a los otros narcóticos ilegales y lo que es peor: al convertir a la droga en un crimen, convierten también al adicto en un criminal, a pesar de que este sea un enfermo, negándole la posibilidad de rehabilitación y tratamiento y ofreciéndole únicamente cárcel y represión. Solo a través de una lógica policial y maniquea se puede seguir manteniendo en la ilegalización a un gran número de drogas como la marihuana, el hachís y otras, cuyas propiedades han demostrado que incluso pueden llegar a ser benéficas para la salud[1].
A pesar de la brutalidad que se ejerce en la persecución de los drogadictos, la venta, el consumo y , por lógica, las ganancias obtenidas por la droga han ido en irrefrenable aumento desde que, paradójicamente se declaró la guerra contra el narco, del mismo modo que la violencia se ha apoderado de las calles en Chihuahua y en diversas regiones de la república mexicana, mientras que, en Estados Unidos, el principal país consumidor de drogas (debido a la miserable realidad que ofrece el capitalismo avanzado) se predica como tarea fundamental de las naciones el combate a las drogas, sin que veamos que su consumo disminuya, ¡Al contrario! Según informaba CNN México en su página Web “El consumo de drogas ilegales en Estados Unidos aumentó en 2009 hasta 8.7%, el nivel más alto en casi una década [...]”[2]Sin embargo, no solamente en estados unidos ha aumentado el consumo de drogas, según reconoce el propio Calderón en 2010 “hay casi un millón de nuevos consumidores de mariguana y un millón 350 mil más de adictos a la cocaína, cuyas edades oscilan entre los 14 y 21 años.”[3] Cínicamente, (y al mero estilo de la propaganda nazi de “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”) los spots del gobierno federal repiten hasta el cansancio “Para que la droga no llegue a tus hijos”, falaz slogan que revela la mediocridad política de este despreciable gobierno y al que el monero Hernández agregó mordazmente “Te los estamos matando”. Es verdad que nos los están matando, en Villas de Salvarcar, en Creel, en fiestas, canchas de futbol, centros de rehabilitación... lo falso es que la droga no llegue, la droga se vende más y mejor que nunca, del mismo modo que las armas y las balas que legalmente se venden en casi cualquier tienda de los Estados Unidos y que luego llegan a México para armar a los grandes ejércitos paramilitares que llevan el nombre de cárteles, del gofo, del pacífico, de Juárez. Del dinero de la droga se compran las armas con las que se acribilla al pueblo de México: la cara más brutal del imperialismo.
[1] En http://www.drugscience.org/amu/amu_clinical_studies.html, Accepted Medical Use of Cannabis: Reviews of Earlier Clinical Studies, revisado el 26 de Marzo de 2011, se encuentra una serie de reseñas sobre los estudios médicos realizados hasta 2002 que resaltan las ventajas de los cannabinoides en el tratamiento de ciertas enfermedades.
[2] CNN México, versión digital, viernes 17 de septiembre de 2010
[3] Proceso, versión digital, 25 de Junio del 2010
